miércoles, 12 de noviembre de 2014

LA MENTIRA

La mentira suele ser un síntoma. Si un niño o un adolescente miente con frecuencia existe una actitud subyacente que explica este comportamiento.
Dado que las consecuencias de mentir pueden ser buenas o malas, los niños harán uso de la mentira de forma planificada, buscando ventajas puesto que se ha reforzado.
Conviene diferenciar la mentira de la deseabilidad social. Mientras que la mentira es deliberada, planificada y consciente, la deseabilidad social implica hacer o decir aquello que se intuye que otro quiere oir, para agradar y ser aceptado, mostrando una imagen mejor sin que uno no se de cuenta.
Existen dos perfiles en cuanto al uso de la mentira como comportamiento aprendido en los niños:
  • El del Evitador de Castigos, propio de aquellos niños que conviven con padres y entorno educativo exigente, cohercitivo y poco reforzante. En estos casos la mentira refleja inseguridad y temor a la censura o al castigo.
  • El del Ventajista- egoísta, es decir de aquellos niños que buscan beneficios personales logrando rehuir obligaciones, haciendo uso de habilidades sociales y de la mentira para lograr una posición ventajosa en su entorno socio-familiar.
Hasta los siete años no se puede considerar que un niño diga mentiras, sino que se deben considerar como pseudo- mentiras(W.Stern) ya que son fabulaciones y disimulos del niño para satisfacer necesidades inmediatas y como instrumento en sus juegos. A medida que las mentiras sean reforzadas, éstas se irán perfeccionando. Por tanto, puesto que la mentira se aprende y se mantiene al reforzarla ( castigando, riñendo por mentir principalmente), para que el niño aprenda a no mentir lo adecuado es no reforzar y que él encuentre el vacío ante sus mentiras. Mientras tanto reforzar positivamente cada vez que diga la verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario