El ruido es un estresor que va generando activación o ansiedad de forma progresiva, favoreciendo reacciones agresivas hacia el entorno e incluso alteraciones funcionales del organismo que pueden culminar con trastornos psicosomáticos, como migrañas y aumento de la tensión arterial.
Una consecuencia de estar sometido a altos niveles de ruido ambiental es la dificultad para dormir. El incesante sonido de coches, bullicio humano, etc, en una ciudad que parece que no duerme, altera las primeras fases del sueño dificultando el acceso en la etapa de sueño profundo y como consecuencia no se logra un sueño reparador.
Las dificultades de concentración y fatiga en el entorno laboral, obedecen a la exposición al ruido del entorno.
El ruido, alimenta al ruido y genera más ruido. Como hay ruido, el volumen de la voz aumenta siendo el bullicio humano un añadido más. La tele tiene el volumen alto y por ello hay que elevar el volumen de la voz y al mismo tiempo suena la batidora, sumado al ruido constante de electrodomésticos.
El silencio es una fuente de relajación y debemos buscar espacios y tiempos de silencio para controlar los efectos del ruido en nuestra salud.
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