
Cuando una persona se enamora, aparecen una serie de sensaciones que implican actividad fisiológica, hormonal y cognitiva. Por ejemplo imaginar y revivir un encuentro con el objeto de amor, activa imágenes mentales y cambios en la actividad del organismo, por lo que una actividad consciente se condiciona a otros aspectos fisiológicos no conscientes, hecho que a su vez refuerza esas sensaciones de estar enamorado.
Enamorarse, estar enamorado e ilusionado ante el amor, genera bienestar anímico y orgánico, fundamentalmente por la acción prolongada de las catecolaminas y la feniletilamina, que elevan la activación motriz. Las endorfinas y la serotonina, producen sensación de placer y serenidad gratificante a nivel emocional.
Las feromonas, son hormonas que secretadas junto a ciertos fluidos corporales, son señales sexuales potentes. Existen receptores para las feromonas en ambos lados del tabique nasal. Una vez detectada, aumenta la cantidad de sangre bombeada por el corazón, por tanto acelera los latidos del corazón y vasodilatación hasta de los capilares cutáneos ( rubor), se activa el sistema nervioso autónomo apareciendo dilatación pupilar, piloerección y sudoración.
Este proceso tiene una duración limitada, pero influye en la conducta a medio plazo.
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